Gracias a este dispositivo, el alumnado accede a gran cantidad de contenidos educativos, puede buscar información y usa herramientas que potencian sus conocimientos y creatividad.

Según Andrés Chiappe, docente e investigador de la maestría de Informática Educativa de la Universidad de La Sabana, utilizar estos dispositivos le ofrece al estudiante una serie de herramientas que le ayudan a ser más eficiente. Aplicaciones como Evernote les dejan tomar notas en clases de forma más clara y documentar mejor lo que aprenden. “Hay un abanico de opciones y el proceso es interactivo, didáctico, veloz y preciso. El material que hay en la red y la posibilidad de compartirlo con los compañeros y docentes enriquece el aprendizaje”, dijo Chiappe a SEMANA.

Wilfred W. Fong, de la Universidad de Toronto, ha llamado aulas 3.0, es decir, de tercera generación a este proceso de transformación educativa. Los salones de la primera tenían tablero y tiza, los de la segunda usan computadores y en los de tercera predominan las tabletas y teléfonos inteligentes. Estos forman parte del M-learning (mobile learning), el modelo educativo en el que los estudiantes y los profesores tienen una tableta mediante la cual acceden a todo el contenido de la clase.